OUIDAH

Conocida originalmente como Ajudá, los portugueses la conquistaron en 1580. Se convirtió en el centro de la trata de esclavos del país. Ciudad sincrética por excelencia, donde los símbolos cristianos se mezclan con los de la religión tradicional dando lugar a una obligada tolerancia religiosa.

Actualmente se considera una ciudad museo, atractiva, llamativa y tranquila. Ofrece a sus visitantes numerosos vestigios relativos a la diáspora negra y al culto al vudú.

LA RUTA DE LOS ESCLAVOS (la route des esclaves)

Ruta original utilizada para conducir a los esclavos del centro de la región a la costa, donde eran cargados en buques para llevarlos al Nuevo Mundo. Dicho recorrido tiene varias etapas donde se puede ir viendo el sufrimiento que sufrían a lo largo del camino.

El punto de partida es la Plaza Chacha, lugar de venta de los esclavos. Su nombre se debe una estatua del brasileño Francisco Félix de Souza, nombrado como administrador de esta región, con el título de Chacha, por el Rey Ghezo en 1820.

La última etapa de la ruta es la Puerta del No Retorno, situada en la playa de Djègbadji. Simboliza la tragedia del comercio de esclavos y pretende servir de recuerdo para que no se olvide a todas las personas que perdieron su vida por este motivo. Sin duda uno de los lugares más emotivos del país.

 TEMPLO DE LA PITÓN (temple des pythons)

Las pitones son consideradas deidades en el vudú. Ouidah, como cuna  vuduista, posee el templo de la pitón, situado frente a la Basílica y donde se tiene la posibilidad de fotografiarse con una verdadera pitón alrededor del cuello.

El dios-serpiente Dangbé ha sido venerado en esta zona desde hace siglos. Sus ancestros, auténticas pitones, son protegidas en el Templo de la Pitón. El templo, que acoge decenas de pitones, es mantenido por sacerdotes de Dangbé.

 EL BOSQUE SAGRADO DE KPASSÉ (la forêt sacrée de Kpassé)

Según la leyenda, este bosque marca el emplazamiento donde en el siglo XIV,  el Rey Kpassè, fundador de la ciudad, desapareció misteriosamente y se transformó en un árbol, el Iroko.

El bosque es sagrado precisamente por este árbol situado en el centro, que encarna el espíritu del rey.

Este bosque es un lugar de culto del vudú, se abrió al público después del Festival del Vudú de 1992. En él se encuentran representadas esculturas de deidades locales. No se puede visitar en su totalidad puesto que una parte está reservada para los adeptos.

 MUSEO DE LA HISTORIA DE OUIDAH (le musée d´histoire de Ouidah)

El museo está situado en el Fuerte portugués de Sao Joao Baptista de Ajudá del siglo XVII. En su origen, era donde los portugueses hacían comercio de esclavos hasta que en 1961 se convirtió en propiedad de Dahomey. El Gobierno comenzó su restauración en 1967, cuando se convirtió en el Museo de Historia de Ouidah.

Posee un gran número de objetos e ilustraciones de gran importancia histórica y cultural que juntos, permiten al visitante comprender el pasado de la región.